CIPO SUPLIÓ CON ESPÍRITU LA FALTA DE FUNCIONAMIENTO



* (por Sebastián Pedro Busader)
La certeza inicial que dejaron los primeros 90 minutos de Cipolletti en la temporada es que el equipo tuvo tesón pero careció de funcionamiento. También que el resultado terminó siendo una tenue caricia, pero caricia al fin, para el arranque del ciclo del Ruso Henry Homann.
Lo que se vio en la cancha de Sansinena puede incluso tomarse como algo “lógico”. El equipo bahiense, si bien de categoría inferior a la del albinegro, está ajustado y su buen juego es el fruto de un par de temporadas de trabajo. Ahora, lo elogiable es la idea que defienden Mauro Laspada y sus dirigidos. Básicamente, hacen que corra la pelota y que los rivales andan atrás de ella. En ese ejercicio de buenos movimientos y rotación, contrales exactos, precisión y engaños, el “rey” del rectángulo fue Walter Linares.
El “10” de Sansinena, a paso de rumiante, reivindicó la idea de que en el fútbol siempre es más importante la velocidad mental que la física. Jugando de falso “5”, tocó, rotó, metió pelotas de gol y manejó los hilos del partido a su antojo. Además, abrió el marcador (en complicidad con el bueno de NIco Caprio) e impuso calidad en una tarde calurosa.
Cipolletti nunca pudo encontrar las herramientas para “secar” el fútbol de Linares y el Negro Lucas Mellado fue un huérfano con eterna prestancia en la labor de quite en la zona caliente del medio. Sansinena aprovechó esa carencia albinegra y sacó a la superficie rápidamente que Marcos Carrasco se extrañará como pocos en esta formación de Homann.
Mellado quedó siempre expuesto, corrió como un poseso y se vio superado también porque la zaga central que conformaron Damián Jara y Marcos Lamolla evidenció desacoples y falta de ritmo. Se los vio nerviosos, apurados y cometieron muchas faltas cuando el delantero estuvo de espaldas al arco. Igual, sería ingrato no recordar que se trata de dos jugadores que llegaron a este partido de Copa Argentina después de una larga inactividad.
Cipolletti mejoró cuando Jorge Gaitán, incansable en el trajinar pero algo errático en los metros finales, adoptó la posición de enganche y dejó que el carril lo corra Matías Rinaudo, autor de la igualdad. Con esa nueva disposición táctica (de un 4-4-2 a un 4-3-1-2), el reacomodamiento de fichas llevó a que la banda que defiende Gastón Pinto dejara de ser zona liberada para Sansinena. El “3”, que también acarreaba meses sin entrar en acción, tuvo una tarde por demás compleja y sufrió en varios lapsos. En cambio Gastón Valente, mal expulsado a los 28 del complemento, fue el mejor de la defensa porque marcó bien y se mostró decidido a participar en el circuito de juego hacia el arco ajeno.
El técnico Laspada dijo en análisis posterior que la diferencia de categoría entre un equipo y otro “no se notó”. En lo futbolístico, el local jugó mejor porque defendió una idea hasta que tuvo fuerza en los músculos. Hizo un culto de la tenencia y contó con las mejores chances.
Cipolletti, algo desarticulado (el Ruso dijo que no pesó la falta de amistosos), suplió el funcionamiento con entrega y actitud. Es que Maxi Prioreschi participó mal y poco del juego, y Gaitán siempre pidió el balón, pero nunca pesó en los metros finales. Entonces, Cristian Taborda apenas fue referencia, un “punto” perdido entre los centrales bahienses.
Un párrafo aparte merece Germán Weinner. El “11” es una especie de expediente “X”. Anda en la cancha como un ser errante, como sumergido en un sueño propio. Claro, cuando se activa es por lejos el jugador más claro con el que cuenta Homann. De sus pies (y sobre todo se su mente) surgen siempre las mejores jugadas de Cipolletti porque es un futbolista que piensa antes de ejecutar, y porque ejecutar le demanda menos esfuerzo (y tiempo) que a los demás. Si sus “lagunas” fuesen menos pronunciadas, como ocurrió en la temporada pasada y hace no mucho antes Unión Aconquija, las aspiraciones del albinegro crecerían ostensiblemente.
Se trata del primer partido modelo 2016 para un equipo nuevo. Es más, de la temporada pasada sólo repiten en el “11” titular Nicolás Caprio y Lucas Mellado. Por eso son hasta lógicos los desacoples y la falta de funcionamiento. Homann debería lograr el equilibrio de mitad de cancha hacia atrás para suplir la ausencia de Carrasco. Hacia adelante, la sensación es que existen más variantes para dañar el rival. Sólo hay que lograr que los jugadores desequilibrantes hablen el mismo idioma.
¿Qué pasará el domingo próxima en La Visera? Las condiciones cambiarán invariablemente, por la localía y el piso sintético. El propio Laspada reconoció que el juego de Sansinena deberá mutar. Cipolletti tendrá que hacerse cargo del partido, aún sabiendo que un empate en cero lo mandará a la próxima instancia de la Copa Argentina. Ahí comenzarán a verse señales más claras del Cipolletti que quiere el cuerpo técnico para esta temporada.

GENTILEZA: CIPOLLETTI TV

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